Nuestra tradición
Cuando pienso en quién estará a mi lado y me acompañará en todas las etapas de mi vida, un nombre surge de inmediato: el tuyo. Tu lealtad incondicional, las sonrisas que me regalas, las largas noches de chismes y tu constante presencia hacen que mi corazón te elija sin dudar. Siempre lo he dicho: llegaste a mi vida en el momento perfecto y me ayudaste a construir la mejor versión de mí misma. Tu único propósito ha sido siempre hacerme reír y asegurarme de que me encontrará bien. Eso dice mucho de ti, porque no todos son capaces de soportar lo que tú has soportado, siendo mi apoyo en los momentos difíciles y mi alegría en los buenos. No creo en el destino ni en el hilo rojo, pero si tuviera que hacerlo, pensaría que tú eres mi hilo rojo, mi persona elegida. Te quiero hoy y siempre. Desde el día en que te conocí, he sido mejor, y todo te lo debo a ti. Gracias por ser tú y por ser mi camino. ¡Feliz mayoría de edad, mi vida! A partir de ahora, ¡vive tu mejor vida!
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